lunes, 2 de febrero de 2026

“MAMÁ, TE FELICITO, PORQUE ACTUÁS MUY BIEN” ANOTACIONES SOBRE LA COMPOSICIÓN Y CONSTRUCCIÓN DE UN PERSONAJE Por Patricia Josefina Steinhardt (Patricia Hart en Arte)


Patricia Hart en el personaje de Pascuala en "Fuente Ovejuna"
         de Lope de Vega / Dirección de Roberto Villanueva /
Teatro Municipal General San Martín / Sala Martín Coronado



“MAMÁ, TE FELICITO, PORQUE ACTUÁS MUY BIEN” ANOTACIONES SOBRE LA COMPOSICIÓN Y CONSTRUCCIÓN DE UN PERSONAJE
Por Patricia Josefina Steinhardt (Patricia Hart en Arte) 

Te entregan una copia del libreto, en las oficinas del Teatro Municipal San Martín. La obra es totalmente en verso. Tienes muy presente la obra porque la has vuelto a leer, no bien te enteraste de que te han convocado. Es un clásico: “Fuente Ovejuna”, de Lope de Vega. La escribió en 1612. Tienes adjudicado un personaje. Es Pascuala, personaje relevante en la historia, ya que es la amiga del personaje protagónico, Laurencia. 
La versión es una adaptación del arquitecto, Roberto Villanueva, que también oficia de director. Con una trayectoria prolífica y muy reconocida por sus inquietantes concepciones escénicas, en los ámbitos teatrales nacionales e internacionales; cualquier actor estaría más que contento de ser dirigido por semejante personalidad. Es mi caso. 

Comparo la versión oficial del San Martín, con la del libro de mi biblioteca. Con horror, caigo en la cuenta que el adaptador ha eliminado secuencias enteras en que interviene Pascuala. ¡Me quiero morir! ¡Ataque de ego herido! Me dura toda la tarde. Tengo otras ediciones y en todas figuran las escenas completas. Debo desterrar la animosidad que me ha generado semejante descubrimiento antes que comiencen los ensayos, la semana siguiente. 

Invento un sistema que me permite ver si la evolución del personaje, se mantiene en la versión acotada. En una plancha de telgopor, pincho papelitos con los nombre de las escenas, en donde está Pascuala. Me alejo y Eureka! se me insinúa un diseño. Debajo de cada título y en otro papelito de otro color, escribo lo que le pasa al personaje en la escena, lo que hace, para qué lo hace. Vuelvo a alejarme, me quedo sentada un rato largo frente a mi sistema. Ya es un camino, casi que puedo tocarlo. Algo así como materializar la idea, ¿vio? Corto tiras de papel, que intercalo entre las columnas verticales de papelitos. Allí escribo todo lo que se me ocurre que le sucede y afecta a Pascuala entre una escena y otra. Listo. En la adaptación “tijereteada” de Villanueva, a Pascuala le pasa lo mismo que si estuviesen las escenas completas. 


Patricia Hart es Pascuala / Hugo Soto es el Comendador
"Fuente Ovejuna" de Lope de Vega / Dirección de Roberto
Villanueva / Teatro Municipal General San Martín / Sala
Martín Coronado 

Primer ensayo. Quedo fascinada con Roberto Villanueva. Anoto en mi libreto todas sus acotaciones y agrego pareceres propios; casi siempre en forma de pregunta, para pensar después. Nos pide que sepamos de memoria la letra de cuatro escenas. 

En el ensayo siguiente, Roberto nos marca los recorridos de los personajes. En la jerga, nos está marcando los lugares. Los caminamos dos veces y en la siguiente pasada, nos indica decir la letra. Se produce como una inquietud entre los actores. Alguien le pregunta sobre las intenciones de su personaje. Con una sonrisa molesta, él le responde: 

—Concéntrate en tu trayecto escénico. No estamos viendo intenciones. Ya las descubrirás. Es tu trabajo de actor. 

El elenco disimula su malestar. Durante un descanso, en el bar, el grupo a sotto voce, expresa su disconformidad. Se escuchan críticas al modo de dirigir de Roberto. Los menos, entre los que me encuentro, mantenemos una actitud paciente y concentrada. 

Después de los ensayos, en casa, Investigo la época histórica, modos de transporte, clima, vestimentas, comidas, terreno geográfico, organización social, creencias, música, bailes, tareas, oficios, vínculos en el campesinado, el trato a los niños, mitos, enfermedades, festejos. 

Me informo sobre Las Hurdes, en España, provincia de Cáceres, una zona agreste y aislada, con casas de piedra. Supe entonces que mi personaje, como todos los demás campesinos de ese año 1490, tenía la espalda encorvada y la mirada siempre hacia abajo. Una respuesta al sometimiento a los reyes, más que por los trabajos rudos del campo. Eso fue una epifanía. Me puse de pie e imaginé que la fuerza de gravedad era tan intensa que me doblaba en dos y que no me permitía alzar la mirada. Caminé así por mi living, diciendo la letra, realizando distintas actividades por mi casa, como si fuese Pascuala. Le había encontrado la corporeidad. Era Pascuala. 

En uno de los últimos ensayos, a poco del estreno, Roberto, nos agradece y nos da unas palabras de aliento. Y para sorpresa de todos hace público un reconocimiento a mi trabajo, dice: 

—Patricia, realmente has hecho un trabajo notable. Es verdad que he cercenado secuencias enteras de tu personaje, pero lo que haces en escena tiene una presencia que completa y trasciende la palabra. Todo lo que corté, está en tu interpretación. Me has dimensionado la Pascuala que yo tenía concebida. 


Es bueno recordarlo, por lo inesperado. ¿Ustedes piensan que allí finalizó todo? No, después del estreno la mayor de mis sorpresas me estaba esperando. Mi hijo, que en ese entonces tenía diez años, me dio una cartita  que decía: “Mamá, te felicito porque actuás muy bien”.  Tengo su manuscrito guardado.   

PASCUALA, el personaje 
PATRICIA HART, la actriz 
FUENTE OVEJUNA, la obra de teatro 
LOPE DE VEGA, el autor 
TEATRO MUNICIPAL GENERAL SAN MARTÍN, el teatro 
SALA MARTÍN CORONADO, las funciones 
ROBERTO VILLANUEVA, el director


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