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| Patricia Hart en el personaje de Pascuala en "Fuente Ovejuna" de Lope de Vega / Dirección de Roberto Villanueva / Teatro Municipal General San Martín / Sala Martín Coronado |
Por Patricia Josefina Steinhardt (Patricia Hart en
Arte)
Te entregan una copia del libreto, en las oficinas del Teatro Municipal
San Martín. La obra es totalmente en verso. Tienes muy presente la obra porque
la has vuelto a leer, no bien te enteraste de que te han convocado. Es un
clásico: “Fuente Ovejuna”, de Lope de Vega. La escribió en 1612. Tienes
adjudicado un personaje. Es Pascuala, personaje relevante en la historia, ya que
es la amiga del personaje protagónico, Laurencia.
La versión es una adaptación
del arquitecto, Roberto Villanueva, que también oficia de director. Con una
trayectoria prolífica y muy reconocida por sus inquietantes concepciones
escénicas, en los ámbitos teatrales nacionales e internacionales; cualquier
actor estaría más que contento de ser dirigido por semejante personalidad. Es mi
caso.
Comparo la versión oficial del San Martín, con la del libro de mi
biblioteca. Con horror, caigo en la cuenta que el adaptador ha eliminado
secuencias enteras en que interviene Pascuala. ¡Me quiero morir! ¡Ataque de ego
herido! Me dura toda la tarde. Tengo otras ediciones y en todas figuran las
escenas completas. Debo desterrar la animosidad que me ha generado semejante
descubrimiento antes que comiencen los ensayos, la semana siguiente.
Invento un
sistema que me permite ver si la evolución del personaje, se mantiene en la
versión acotada. En una plancha de telgopor, pincho papelitos con los nombre de
las escenas, en donde está Pascuala. Me alejo y Eureka! se me insinúa un diseño.
Debajo de cada título y en otro papelito de otro color, escribo lo que le pasa
al personaje en la escena, lo que hace, para qué lo hace. Vuelvo a alejarme, me
quedo sentada un rato largo frente a mi sistema. Ya es un camino, casi que puedo
tocarlo. Algo así como materializar la idea, ¿vio? Corto tiras de papel, que
intercalo entre las columnas verticales de papelitos. Allí escribo todo lo que
se me ocurre que le sucede y afecta a Pascuala entre una escena y otra. Listo.
En la adaptación “tijereteada” de Villanueva, a Pascuala le pasa lo mismo que si
estuviesen las escenas completas.
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| Patricia Hart es Pascuala / Hugo Soto es el Comendador "Fuente Ovejuna" de Lope de Vega / Dirección de Roberto Villanueva / Teatro Municipal General San Martín / Sala Martín Coronado |
Primer ensayo. Quedo fascinada con Roberto
Villanueva. Anoto en mi libreto todas sus acotaciones y agrego pareceres
propios; casi siempre en forma de pregunta, para pensar después. Nos pide que
sepamos de memoria la letra de cuatro escenas.
En el ensayo siguiente, Roberto
nos marca los recorridos de los personajes. En la jerga, nos está marcando los
lugares. Los caminamos dos veces y en la siguiente pasada, nos indica decir la
letra. Se produce como una inquietud entre los actores. Alguien le pregunta
sobre las intenciones de su personaje. Con una sonrisa molesta, él le responde:
—Concéntrate en tu trayecto escénico. No estamos viendo intenciones. Ya las
descubrirás. Es tu trabajo de actor.
El elenco disimula su malestar. Durante un
descanso, en el bar, el grupo a sotto voce, expresa su disconformidad. Se
escuchan críticas al modo de dirigir de Roberto. Los menos, entre los que me
encuentro, mantenemos una actitud paciente y concentrada.
Después de los
ensayos, en casa, Investigo la época histórica, modos de transporte, clima,
vestimentas, comidas, terreno geográfico, organización social, creencias,
música, bailes, tareas, oficios, vínculos en el campesinado, el trato a los
niños, mitos, enfermedades, festejos.
Me informo sobre Las Hurdes, en España,
provincia de Cáceres, una zona agreste y aislada, con casas de piedra. Supe
entonces que mi personaje, como todos los demás campesinos de ese año 1490,
tenía la espalda encorvada y la mirada siempre hacia abajo. Una respuesta al
sometimiento a los reyes, más que por los trabajos rudos del campo. Eso fue una
epifanía. Me puse de pie e imaginé que la fuerza de gravedad era tan intensa que
me doblaba en dos y que no me permitía alzar la mirada. Caminé así por mi
living, diciendo la letra, realizando distintas actividades por mi casa, como si
fuese Pascuala. Le había encontrado la corporeidad. Era Pascuala.
En uno de los
últimos ensayos, a poco del estreno, Roberto, nos agradece y nos da unas
palabras de aliento. Y para sorpresa de todos hace público un reconocimiento a
mi trabajo, dice:
—Patricia, realmente has hecho un trabajo notable. Es verdad
que he cercenado secuencias enteras de tu personaje, pero lo que haces en escena
tiene una presencia que completa y trasciende la palabra. Todo lo que corté,
está en tu interpretación. Me has dimensionado la Pascuala que yo tenía
concebida.
Es bueno recordarlo, por lo inesperado. ¿Ustedes piensan que allí
finalizó todo? No, después del estreno la mayor de mis sorpresas me estaba
esperando. Mi hijo, que en ese entonces tenía diez años, me dio una cartita que
decía: “Mamá, te felicito porque actuás muy bien”. Tengo su manuscrito guardado.
PASCUALA, el personaje
PATRICIA HART, la actriz
FUENTE OVEJUNA, la
obra de teatro
LOPE DE VEGA, el autor
TEATRO MUNICIPAL GENERAL SAN MARTÍN, el
teatro
SALA MARTÍN CORONADO, las funciones
ROBERTO VILLANUEVA, el director

